No es mi opinión, es ciencia; y la ciencia es una puta cruel con unos tacones de diez centímetros.
(Vince Masuka en la serie Dexter, capítulo 5 – temporada 3)
No es mi opinión, es ciencia; y la ciencia es una puta cruel con unos tacones de diez centímetros.
(Vince Masuka en la serie Dexter, capítulo 5 – temporada 3)
—Bienvenidos a un poco de entretenimiento trivial e inculto, producido por entero sin pasión y con un sólo objetivo muy simple, a saber: volverles a ustedes, los espectadores, relajados, dóciles y dar a sus mentes un total descanso para que estén completamente susceptibles, acríticos, e indefensos cuando llegue la pausa publicitaria.
De niño, a Ryan le dijeron que debía decir siempre la verdad, consecuentemente, tuvo una carrera muy corta en los medios de comunicación.
(Wulffmorgenthaler, geniales)

Un gallifante para el que adivine dónde hemos estado este fin de semana.
La religiosidad es el modo irracional en que los hombres de todas las épocas y culturas se han enfrentado al miedo a morir. Como cualquier otra reacción histérica, por lo general no hace sino empeorar las cosas.
(Camilo de Ory, autor de la recomendable sección Causas Justas de Libro de Notas)
Más humor musical. En este caso, una parodia fantástica de los Monty Python. A veces acudimos a un concierto como quien va al circo: no para escuchar la música, sino para admirar la proeza imposible del gran virtuoso, su hazaña casi mágica que ponga a prueba nuestra credulidad. Liszt lo sabía bien: por eso escribía los trabalenguas que solía escribir y por eso fue el primer gran conciertista de la historia del piano. La mayor parte de sus primeras obras estaban destinadas a un único fin, el lucimiento circense del gran prestidigitador. Por eso quizás es un autor que gana infinitamente en concierto, pero que, personalmente, termina aburriéndome. El pianista al que parodian es el Sviatoslav Richter, uno de los mejóres intérpretes del siglo XX (ruso, como no podía ser de otra manera) y, probablemente, el más conocido. La pieza es el Concierto No.1 para piano en si bemol menor, Op.23 de Tchaikovsky, muy recomendable también.