Los peligros del voto útil

Las últimas encuestas dan la mayoría absoluta al PSOE. Una cosa es que no permitamos que la derechona vuelva a gobernar y otra muy distinta que el PSOE gane por mayoría absoluta. No sería bueno darles esa licencia (ni al PSOE ni a nadie, creo yo). Así que…

Vote con moderación. Es su responsabilidad.

Magnetismo y superconductores II

Releyendo la anotación anterior de Magnetismo y superconductores, me he dado cuenta que me quedó, inconscientemente, un pelín técnica. Para algunas personas probablemente sólo tuvo interés el vídeo. Además, tengo pendiente una promesa de ampliar el contenido de aquella anotación. Esta vez, voy a intentar que lo entienda hasta un niño de cuatro años. ¡Que alguien traiga a un niño de cuatro años! Bueno, mejor no… ;-)

Vamos a tratar de entender primero por qué unos materiales son magnéticos y otros no. Para ello, vamos a comprender qué ocurre dentro de ellos. Después, hablaremos del caso especial de los superconductores.

Materiales que se imantan, o no

Los materiales están compuestos de átomos y, dependiendo del elemento que analicemos (hierro, cobalto, niquel…), estos átomos tienen un determinado momento magnético, más grande o más pequeño. Vamos a aproximarlo, para entenderlo, como la capacidad que tienen los átomos de ejercer fuerza sobre cargas en movimiento. El tamaño de este momento magnético es más grande en los elementos que se imantan con facilidad (como el hierro) y es pequeño o nulo en los que no lo hacen.

Vamos a abstraernos a algo más sencillo. Los materiales son un conjunto de átomos, y los vamos a representar mediante un conjunto de personas. Imaginaos a muchas personas apretujadas empujándose unas a otras. Cada persona está orientada hacia un sitio aleatoriamente y empujando en esa dirección (esto representa el momento magnético). Si hay suficientes personas, por cada persona que encontremos empujando en una dirección, encontraremos otra en la contraria. Así que el conjunto está en equilibrio, quieto: el material no está imantado. Si tenemos un material que se puede imantar, como el hierro, en nuestro ejemplo significa que las personas del grupo son muy fuertes y empujan con fuerza. Si el material no se puede imantar, significa que las personas de nuestro grupo empujan muy poquito o nada.

Ahora coloquemos el material en un campo magnético constante (sometido a la acción de un gran imán). En nuestro ejemplo, significaría que ponemos unas máquinas que cuelgan del techo a girar y orientar a todas y cada una de las personas del grupo en el sentido en el que va el campo magnético, de forma que todas empujen en esa dirección. Pero ellos se oponen, se resisten a ser desviados. Esto tiene que ver con la susceptibilidad magnética. En la mayoría de los materiales, esta susceptibilidad es del orden de -0,0001 o incluso menos. El signo nos indica oposición al campo magnético: nuestras cobayas humanas hacen fuerza en el sentido contrario al que tratan de girarlas. El número tan bajito, indica que hacen muy poca fuerza. Es como si hubiéramos situado al grupo en una pista de hielo: intentan oponerse, pero se resbalan y acaban empujando todos en la misma dirección prácticamente.

Si tenemos hierro, como todos tienen mucha fuerza y empujan en la misma dirección, se está creando otro campo que se suma al que hemos aplicado: el material está imantado, porque crea campo por sí mismo. Si es gente enclenque, no empujarán por mucho campo que haya fuera, así que el material no estará imantado.

Superconductores

Ahora situamos a nuestro grupo sobre una superficie que agarre mucho, como asfalto. Si ahora tratamos de girarlos para orientarlos en una dirección, podrán hacer mucha fuerza para evitarlo, y se colocarán todos en contra de la fuerza que hacemos nosotros. Esto es porque la susceptibilidad de los superconductores es -1. Lo cual significa que son capaces de hacer tanta fuerza como apliquemos nosotros, pero en sentido contrario: estarán creando un campo magnético exterior igual y de sentido opuesto, y repelen al primero.

Este afán de los átomos por oponer su momento magnético al de los campos exteriores se denomina diamagnetismo. Toda la materia es diamagnética, porque todos los átomos lo son. Lo que ocurre es que, como hemos visto, el efecto en general es mínimo, debido a que predominan otras fuerzas. En los superconductores, al moverse las cargas sin gasto energético en su interior, el efecto se hace notar: son diamagnéticos perfectos. Ya visteis el vídeo.

Recapitulando

Los materiales que se convierten en imanes al poner uno cerca, tienen átomos con momento magnético más o menos grande. Éstos se orientan en el sentido del campo del imán y crean otro campo magnético del mismo sentido que el primero, reforzándolo.

Los materiales que no se convierten en imanes, tienen átomos sin momento magnético (porque los momentos de sus electrones están equilibrados, pero esta es otra historia…). El campo magnético de un imán que coloquemos cerca pasa por el material sin pena ni gloria.

En los materiales superconductores se da el diamagnetismo perfecto, por el cual, se crea un campo igual y de sentido contrario al impuesto que expele a éste fuera del material. Esto ocurre debido a corrientes superficiales que fluyen libremente con gasto energético nulo.

El chiki-chiki

rodolfo_chiki-chiki.jpgUn año más, a TVE el tema de Eurovisión le ha salido rana. Más que rana, «supersapo». Y es que, en su afán por ganar un concurso ridículo desde su concepción, incurren en un desastre mayor año tras año. En este aspecto, me da la impresión de que siguen una especie de Ley de Moore: cada año se duplica.

Primer error. Este año, a alguien se le ocurrió la brillante idea (hago notar cierto tono irónico) de comenzar el concurso en Internet. Pusieron una página web para que la gente subiera sus vídeos «musicales» y el resto pudiéramos votar, al grito de «¡Salvemos Eurovisión!». De ahí saldrán 5 candidatos con los que se celebrará una gala para elegir finalmente a uno de ellos.

Segundo error (grave). Único requisito para presentarse: tener cámara de vídeo y conexión a Internet para subir el vídeo. Con lo cual, miles de frikis han colgado sus respectivas diarreas mentales.

Tercer error (más grave). Presuponer la buena voluntad de la gente. No contaron con que, en este país, para lo único que hay buena voluntad es para tocar las pelotas. Bueno, sí contaron con ello, pero poco. Creyeron que con 5 puestos les bastaría, por si se colase algún friki. Craso error. Y así les ha ido. Hasta ayer, el número uno era «El Gato», un anciano cantando flamenco con una base «tecno-dance»; además del «Baile del chiki-chiki», una parodia del programa Buenafuente, que era segundo.

¿Qué ha pasado? Pues que se les han colado demasiados frikis entre los 5 primeros, y han tenido que intervenir. A «El Gato» lo han bajado hasta el puesto 36 por supuestas irregularidades en los votos. Y qué no habrán hecho con el resto, para aupar a los candidatos medianamente decentes y salvaguardarlos de la oleada de sinsentido.

Con Rodolfo Chikilicuatre no han podido hacer nada, porque tiene a un programa detrás, el de Buenafuente, que lo ha hecho famosísimo. Otra cosa con la que no contaron, otro error.

Se lo han buscado y lo han encontrado. Ya se han cerrado las votaciones y el día de la gala ahí estará Rodolfo Chikilicuatre con su «Baile del chiki-chiki» sacándoles los colores a los de TVE. Sólo puedo aplaudir a Buenafuente y sus colaboradores por poner en evidencia a un concurso tan nefasto como este.

La vida nos cambia

Antes, imaginaba hacia dónde van las aves; ahora, me pregunto de qué huyen.

(Erlich, en su viñeta diaria en EL PAÍS)

Milagros de campaña. Capítulo 3 La conversión de agua en vino

Habemus debate. Un circo vergonzoso en el que los candidatos se han intercambiado reproches en un tono casi de taberna. Un debate presupuestado en 120.000 euros por la Asociación de la Prensa madrileña, y que ha acabado organizando la Academia de TV con un presupuesto de 1.000.000 de euros. Dos debates por un millón de euros, que se paga en su mayor parte con fondos públicos, claro. ¿Dónde han metido tanta pasta? Buena pregunta. El escenario debe ser de oro o algo así. Manuel Campo Vidal decía el otro día que iba de gratis: no se lo cree ni él.

La tempestad calmada

Este es otro milagro que se viene dando desde hace tiempo. Y es que aquí todo el mundo gana. Da igual: podría no haber visto el debate y no haber leído ni visto las reacciones posteriores. El resultado siempre es el mismo, igual que pasa en las elecciones. Espectación, agitación, qué pasará… Tonterías. Siempre, todos ganan. Básicamente porque cada uno presenta las estadísticas como le viene en gana. Ya lo hemos visto en la propia discusión: Rajoy dice que hay 300.000 parados más, Zapatero que la tasa de paro es la menor. Todos dicen verdades… a medias. España se rompe, la familia se rompe, la economía está en crisis… o no, según convenga. Entonces, ¿para qué coño se gastan semejante dineral?

La prepotencia de ambos partidos

A menudo se llenan la bocaza con que representan a la mayoría de los españoles. Y una mierda, señorías. Que no se olviden de que el PSOE obtuvo 10.000.000 de votos, el PP 9.000.000, de un total de 33.000.000 de personas con derecho a voto en este país. En la cámara sí que son mayoría, pero gracias a un limitado sistema electoral que engrosa los escaños de los partidos más votados.

Con esta prepotencia, llegan y organizan un debate para ellos dos solitos. Y no repetiré que ha costado un «millonaco» de euros (ups). Qué pasa, ¿que a los españoles no nos interesa lo que tengan que decir el resto de partidos? ¿A los propios militantes del PSOE y el PP no les interesa lo que tengan que decir los pequeños partidos? Que no olviden que son esos partidos los que luego van a otorgar el poder a uno u otro, porque no disponen de la mayoría suficiente.

El bipartidismo en el que se ha instalado la política española es asqueroso. Pero bueno, hasta aquí, «mal y no tanto». Nos tienen acostumbrados a tantas barbaridades (incluyendo lo del millón de euros; sí, no lo vuelvo a repetir) que ya no nos sorprendemos de nada. Mas no se queda ahí la cosa. No, amigos. Porque acaba el debate, y Manuel Campo Vidal se despide:

[…] Como ustedes saben, el próximo presidente se llamará Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero […]

Perfecto. No se conforman con hacer un feo al resto de candidatos excluyéndolos de un debate tan importante, sino que encima se jactan de ello en la tele y con fondos públicos, faltando al respeto y a las formas. Una cosa es que todos lo sepamos, y otra bien distinta que vayan aireándolo por televisión. No lo veo ni medio normal.

Lo dicho. Bienvenidos al Gran Circo Nacional. El lunes que viene, más.