La Fundación Templeton ha hecho entrega, como cada año, del millón de euros que supone el Premio Templeton para las personalidades que contribuyen a la investigación o los descubrimientos de realidades espirituales, más conocido como «como somos más chulos que un ocho y el dinero nos sale por las orejas, soltamos un milloncejo al primero que le eche un piropo a la religión».
Todos los años desde 1973 se viene entregando este premio. Lo ajustan de manera que sea un poco superior al Premio Nobel, convirtiéndose en «el mayor premio académico del mundo». En fin… «pa cagarse» y no tener con qué limpiarse.
Pero agarraos, porque este año el afortunado ha sido Michael Heller, de 72 años, cura y matemático según EL PAÍS. ¿La causa de tan sustanciosa recompensa? Parece ser que ha «demostrado» la existencia de Dios. Y digo parece ser y lo pongo entre comillas porque la demostración susodicha es igual que Dios: ¡dicen que existe, pero nadie la ha visto! Tan sólo ha trascendido un comunicado del autor, en el que malforma un intríngulis dialéctico digno del mayor de los charlatanes.
Qué ingeniosos son estos religiosos, madre mía… casi tanto como Microsoft. ;-) Lo que no saben es que yo sí que he demostrado irrefutablemente la inexistencia de Dios. De hecho, la demostración está escrita en esta página web, lo que ocurre es que sólo se ve cuando nadie accede a ella…

