«Demuestran» supuestamente la existencia de Dios

La Fundación Templeton ha hecho entrega, como cada año, del millón de euros que supone el Premio Templeton para las personalidades que contribuyen a la investigación o los descubrimientos de realidades espirituales, más conocido como «como somos más chulos que un ocho y el dinero nos sale por las orejas, soltamos un milloncejo al primero que le eche un piropo a la religión».

Todos los años desde 1973 se viene entregando este premio. Lo ajustan de manera que sea un poco superior al Premio Nobel, convirtiéndose en «el mayor premio académico del mundo». En fin… «pa cagarse» y no tener con qué limpiarse.

Pero agarraos, porque este año el afortunado ha sido Michael Heller, de 72 años, cura y matemático según EL PAÍS. ¿La causa de tan sustanciosa recompensa? Parece ser que ha «demostrado» la existencia de Dios. Y digo parece ser y lo pongo entre comillas porque la demostración susodicha es igual que Dios: ¡dicen que existe, pero nadie la ha visto! Tan sólo ha trascendido un comunicado del autor, en el que malforma un intríngulis dialéctico digno del mayor de los charlatanes.

Qué ingeniosos son estos religiosos, madre mía… casi tanto como Microsoft. ;-) Lo que no saben es que yo sí que he demostrado irrefutablemente la inexistencia de Dios. De hecho, la demostración está escrita en esta página web, lo que ocurre es que sólo se ve cuando nadie accede a ella…

Las vergüenzas de Internet Explorer

Hace unas semanas, leí sorprendido en aNieto2k cómo Internet Explorer 8 pasaba el Acid2 test (recordad que ya hablé sobre los estándares). ¡Increíble! -pensé-, pero parece que en Microsoft ya se han decidido a dar el paso para seguir los estándares web.

Nada más lejos de la realidad. Alguien que también se sintió extrañado por esta repentina mejora, se puso a indagar en su código para descubrir lo que realmente hace Internet Explorer para superar el Acid2 test.

Admirad la obra maestra de Microsoft (aviso: sólo apto para programadores):

[code lang=»js»]window.onload = function() {
if (location.href == "http://www.webstandards.org/files/acid2/test.html#top")
location.href="http://www.webstandards.org/files/acid2/reference.html";
}[/code]

Mi primera apreciación era correcta: ¡Increíble! Todavía me estoy partiendo el pecho… Esto demuestra que en Microsoft, al menos, son ingeniosos.

Lo traduciré para los poco duchos en el arte de la programación: básicamente Internet Explorer hace trampa. En lugar de pasar el test, hace un triple mortal carpado y muestra la solución ya dada.

Tenía que tener truco, era inevitable…

No me apetece…

Hoy no me apetece hablar de política. Bastante hemos tenido ya con las elecciones y con la llamada «resaca postelectoral», en la que nos han inundado de noticias.

Tal vez, si tuviera ganas, os hablaría de que Gallardón al final se queda en la alcaldía de Madrid, que Rajoy da esquinazo a las aspiraciones de Esperanza Aguirre y se volverá a presentar al congreso del parido que se celebrará en Junio. Tal vez, os contaría también cómo Zaplana deja el cargo de portavoz del PP en el Congreso para «fomentar la renovación».

También, supongo, os contaría que Bush ha enviado una breve carta de felicitación a Zapatero, mientras en el seno del PSOE siguen planeando la investidura. Mientras tanto, CiU se deja querer, y desde el partido catalán apuntan que ellos no darán el primer paso.

Si tuviera ganas de hablar de política, os contaría que el payaso oficial de Tele Espe, Sánchez Dragó, prometió hace un tiempo en su «informativo» que, si Zapatero ganaba las elecciones, él se iba de España. Más concretamente dijo: “O se va del Gobierno, o yo del país”. Y también os mostraría cómo en diversos medios se lo están recordando, deseosos de que cumpla su promesa.

Pero como ya os he dicho, hoy no me apetece hablar de política…

Si todos los votos valiesen lo mismo

El sistema electoral español favorece a los partidos mayoritarios y a los nacionalistas. Es la causa principal del bipartidismo al que inevitablemente nos dirigimos y del peso que terminan teniendo en cuestiones de ámbito nacional, partidos que sólo velan por los intereses de una Comunidad en concreto.

Los orígenes del problema, principalmente dos: 1 – La circunscripción provincial en la adjudicación de escaños. 2 – El empleo de la Ley D’Hont. Ambos recursos tuvieron sentido en su momento para evitar la proliferación de formaciones políticas demasiado minoritarias que darían lugar a una democracia fragmentada y débil. Pero a estas alturas de la historia, el peligro es precisamente el contrario: la diversidad política amenaza con desaparecer por culpa de un PP y un PSOE que concentran más del 80% de la representación parlamentaria, in «crescendo» entre otras cosas del mal llamado «voto útil» que ha terminado por decapitar a IU a pesar de su millón de votantes. Y eso sin mencionar lo absurdo de que un voto tenga distinto valor en una provincia que en otra, que unos ciudadanos tenga más poder de decisión que otros.

¿Pero cómo sería hoy nuestro Congreso si todos los votos valiesen lo mismo? Adjunto aquí una comparativa que demuestra lo mucho que de hecho afecta el sistema electoral al reparto de escaños en el Congreso.

reparto.jpg

LightWedge Mini, para leer en cualquier lugar

No suelo dejar muchos gadgets por estos lares, sin embargo, éste en concreto me ha parecido muy útil.

Los que lleváis un libro a mano allí donde vais y soléis leer en el autobús, en el tren, o los que leéis antes de dormir, etc., sabréis lo importante que es tener una buena luz y lo difícil que es no molestar al de al lado. Este artilugio sin duda solucionará vuestros problemas: se trata de LightWedge Mini. Funciona con dos pilas y tiene 20 horas de autonomía por un precio de 10,50 €.

Vale más una imagen que mil palabras:

lightwedge_pocket.jpg

(Vía: JokinSu)