Fotos del LHC en Madrid

Precisamente hablando de este trabajo de Peter Ginter, surgió el tema del LHC entre mis compañeros de la facultad. Una buena amiga confesó que había visto un documental el día anterior a la inauguración del Gran Colisionador, según el cual, éste podría generar un agujero negro capaz de tragarse la Tierra. Mi amiga, aterrorizada, se despidió de sus amigos y viajó hasta casa de sus padres, fuera de la ciudad, para poder pasar con ellos su último día de vida. Este hecho demuestra dos cosas: 1 que la mesura y la salud mental no abundan en Bellas Artes y 2 que toda información y divulgación acerca de estos temas, es poca.

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Precisamente por eso, me parece una excelente iniciativa la exposición pública de las fotografías de Ginter, que está teniendo lugar estos días en Madrid, en Plaza de España. El trabajo de este fotógrafo es impactante, colorista y muy estético. Además, cada fotografía viene acompañada de una breve anotación acerca del LHC. Como único inconveniente de la exposición, mencionaré los mamotretos que han utilizado para colocar las fotografías, y el plastiquito que las cubre y hace díficil apreciarlas detrás de tanto reflejo. En cualquier caso os recomiendo visitar la exposición; merece la pena y estará en Madrid hasta el 9 de noviembre.

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Fotografía de Peter Ginter.

Burbujas

En determinados momentos, un montón de gente estúpida tiene un montón de dinero estúpido.

(Walter Bagehot, economista inglés)

Apología del suicidio colectivo

Había decidido abandonar este tema debido a su antigüedad, pero, como las grandes imbecilidades siempre encuentran grandes imbéciles en los que hacerse eco, hoy, los obispos africanos me ofrecen una nueva excusa para retomarlo. De nuevo, insisten en que los preservativos agravan el problema del sida, en el continente más castigado por esta pandemia.

El caso es que, en parte, estoy  totalmente de acuerdo Ratzinger. A fin de cuentas, su prédica en contra del preservativo se basa en la abstinencia sexual y en este sentido, tiene toda la razón: si no follas, ponerse un condón es tontería. Pero en su integrismo, Benedicto omite por completo la realidad y es que la gente, de hecho, mantiene relaciones sexuales. La disyuntiva sobre el preservativo, por tanto, no es sexo o no sexo. Aquellos que lo necesitan, ya mantienen relaciones y en tal caso ¿qué es mejor según Benedicto, hacerlo a pelo?

El catolicismo más recalcitrante, suele argumentar que los condones favorecen la promiscuidad. Lo dudo. La promiscuidad es un hecho. La gente respira, come y busca sexo, a grandes rasgos. Decir que los condones favorecen la lascivia, es como afirmar que la comida sin veneno favorece el hambre. Y en el caso de que, realmente, la ausencia de preservativos fomentase la monogamia y la abstinencia (¿existe algún estudio que lo demuestre?), se trataría de una prevención basada exclusivamente en el miedo. Por la mismas, se podría argumentar que las vacunas contra la gripe son lo peor para prevenir la gripe, ya que la gente, sin temor, sale más a la calle y se puede contagiar. O que el cinturón del coche aumenta el número de accidentes porque la gente conduce más desprevenida.

Hace poco se perdió la oportunidad de reprobar todas estas sandeces en el Congreso. Los obispos salieron espantados, clamando contra semejante ataque a su «libertad religiosa». Nada más lejos de la realidad: nadie les prohibe decir burradas. Pero tampoco está de más que el Parlamento diga lo que son: burradas, y muy peligrosas además. Libertad religiosa no debería implicar inmunidad, y predicar contra la salud pública, hacer apología del suicidio colectivo, merece ser condenado por nuestras instituciones, sea obra del Papa o de un mindunguis que pasaba por ahí.

Prélude à l’après-midi d’un faune de Debussy

Escrito en 1894, el Preludio a la siesta de un fauno de Claude Debussy es considerado como una de esas obras que marcan un hito en la historia de la música. Concretamente ésta supuso un antes y un después en todos los aspectos compositivos que se habían convertido en estándar de facto de la música occidental desde hacía más de un siglo. Debussy consiguió romper por primera vez con todo lo anterior y abrió una nueva puerta hacia el modernismo. Algunos añaden, no sin cierta guasa, que la abrió pero no la cruzó, aunque a mi parecer bastante mérito tiene el simple hecho de abrirla, de hacer algo inédito hasta la fecha y encima que funcione.

El Preludio es una obra orquestal de corta duración (10 minutos) que, en principio, iba a a ser el primero de tres movimientos agrupados en una suite —Preludio, Interludio y Paráfrasis Final— que nunca se continuó. Está basado en un poema con el mismo título del también francés Stéphane Mallarmé. Dicho poema es un hito del simbolismo francés, llegando a ser considerado por algunos como el mejor poema de la literatura francesa. Cuenta las ensoñaciones de un fauno que despierta de la siesta y sus encuentros con las ninfas. La música supone una «interpretación muy libre» —según palabras del propio Debussy— de ese ambiente de sensualidad y erotismo que desprende el poema.

La obra se estrenó a finales del mismo año con enorme éxito entre el público; tanto es así que tuvieron que tocarla dos veces. No tuvo tanto éxito entre la crítica, en cambio. A Mallarmé le encantó: en una ocasión la escuchó interpretada por el propio Debussy al piano y dijo que no podía esperar más de esa música. Más tarde fue coreografiada por el célebre bailarín Nijinsky y llevada a los escenarios por la compañía de ballet de Diaghilev, aunque se cuenta que Debussy abandonó la sala disgustado por el excesivo erotismo de la coreografía.

Hablando de aspectos más formales, lo primero que sorprende cuando se analiza la música de Debussy es lo preciso, lo riguroso y lo cerebral que hay que ser a la hora de componer para conseguir una sonoridad totalmente imprecisa, sin rigor, vaporosa, etérea… Y para ello, utiliza una serie de recursos y técnicas que siempre tratan de huir del Romanticismo, de lo establecido.

Orquestación

Escapa de lo característico de la gran orquesta romántica. La orquestación completa se compone de tres flautas, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro trompas, dos arpas, dos crótalos y cuerdas. Destacan la ausencia de trompetas, trombones y percusión y la presencia de dos arpas.

El uso que hace de la orquesta es muy colorista. Busca distintos ambientes, distintos colores, a través de grupos pequeños de instrumentos. Las maderas cobran vital importancia al ser las encargadas de comenzar todos los temas en intervenciones solistas. Además, Debussy tiende a aligerar los graves, lo que refuerza ese carácter vaporoso: los cellos tocan en octavas agudas a menudo, y los contrabajos dan pequeñas pinceladas.

Melodías

Se componen de pequeñas células con motivos ondulantes, moviéndose casi siempre en matices piano o pianissimo. Los fortes son escasos y están muy bien escogidos en puntos de clímax. Los ritmos están escritos al milímetro de tal forma que se consigue que las melodías vuelen por encima de las barras de compás (no van sujetas a las métricas).

Todas estas características pueden observarse en el tema inicial que expone la flauta con una melodía totalmente ambigua tonalmente hablando, ya que baja un tritono y vuelve a subir mediante una escala de tonos enteros enmascarada con cromatismos. El ritmo, muy preciso en la escritura y muy libre (casi improvisado) para el oyente, junto con la ausencia de acompañamiento, de nuevo refuerza ese carácter etéreo e impreciso que busca Debussy (y que encuentra). En una lucha contra la tonalidad (que obliga a movimientos contrarios), destacan los paralelismos entre las diferentes voces.

Podríamos seguir hablando de la armonía (el uso de progresiones no funcionales, escalas exóticas), la forma (daría para dos artículos más), etc., hasta la saciedad, y en todas partes seguiríamos encontrando este afán por huir de las técnicas compositivas anteriores.

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Citas célebres de clérigos humoristas (8)

Algunos creen que el cristianismo es una realigión más, cuando el cristianismo no es una religión en ningún caso. El cristianismo es un encuentro: un encuentro con Jesucristo, nuestro Mesías, el único Dios verdadero.

Palabras de un sacerdote en una especie de «anuncio» de Popular TV, la Paramount de los curas navarros, en Sáquenme de aquí, ¡las voces son reales!

No se debería hablar de pedofilia sino de homosexuales atraídos por adolescentes. De todos los curas implicados en casos de este tipo, entre el 80% y el 90% pertenecen a la minoría sexual que practica la efebofilia, es decir, los que tienen relaciones con varones de los 11 a los 17 años.

Silvano Tomasi, observador permanente del Vaticano ante la ONU en A los 11 pegan el estirón y sufren menos desgarros anales. Es la segunda parte de aquel monólogo de Jim Fair titulado Las 1001 maneras de no llamar a la pederastia por su nombre.

«Dentro del clero católico, sólo entre el 1,5% y el 5% de los religiosos ha cometido actos de ese tipo». Esta proporción es mucho mayor entre «los familiares, cuidadores, amigos y parientes de las víctimas».

Tomasi, de nuevo, en Si tu vecinito no es atractivo, métete en el seminario o Si tu tío es profesor de catequesis, date por jodido nene. (Intenté buscar estadísticas sobre el porcentaje de pederastas en la sociedad, pero no fui capaz de encontrar nada útil. Siento que la información sea tan parcial).

Que Él nos ayude y nos dé fortaleza para ser valientes, dar testimonios de cristianos, de falangistas y de españoles de verdad.

Padre Don Amable, durante una misa en Belchite, Zaragoza. Porque, como dice Rouco, Hay que saber olvidar.

Cuando la Iglesia reclama las raíces cristianas de Europa, no busca un estatus privilegiado para ella misma.

Benedicto XVI, Papa de Roma, Lo que busca es evitar que quiebre el chiringuito.

¿Hay vínculos entre los ángeles y los extraterrestres? Los extraterrestres forman parte, como quien dice, de la realidad cuántica que en realidad siempre ha sido ocultada por el Vaticano, digamos, desde hace 2000 años.

Iván Carrasco, «investigador de hecho teólogo» según él mismo se denomina, en Yo me lo lío, yo me lo fumo. Me recordó a esta imagen que vi en una iglesia de Berlín. Representa una danza de la muerte aunque, sí, parece una abducción.

09--01--06.-Berlín-(87)