Desinstalar extensión Microsoft .NET para Firefox

Me entero a través de The Inquirer ES de que una de las últimas actualizaciones críticas de Microsoft instala una extensión de Firefox de forma oculta (si este está instalado) y desactiva el botón Desinstalar que llevan todas las extensiones. Si recientemente se ha descargado en vuestro sistema la versión 3.5 de la plataforma Microsoft .NET Framework, comprobad los complementos de vuestro Firefox, porque allí estará.

Al parecer, esta nueva jugarreta de los de Redmond se conoce desde finales de febrero, pero dicha actualización en nuestro idioma llegó hace poco (a mí se me instaló hace una semana). Lo peor de todo —dejando a un lado que se hace sin nuestro consentimiento y que, para más inri, nos impiden la desinstalación— es que (según Annoyances.org) dicha extensión «añade a Firefox una de las más peligrosas vulnerabilidades presentes en todas las versiones de Internet Explorer: la capacidad de que cualquier sitio web instale software en nuestro PC de forma encubierta con total facilidad».

De la misma página, os traigo las instrucciones para eliminar esto de vuestros inmaculados navegadores:

  1. Abrir el Editor del Registro de Windows (teclear regedit en la caja Buscar del menú Inicio en Vista/Windows 7, o en la ventana Ejecutar de XP).
  2. Navegar hasta la siguiente rama del registro:
    • En sistemas de 32 bits: HKEY_LOCAL_MACHINE \ SOFTWARE \ Mozilla \ Firefox \ Extensions
    • En sistemas de 64 bits: HKEY_LOCAL_MACHINE \ SOFTWARE \ Wow6432Node \ Mozilla \ Firefox \ Extensions
  3. Borrar el valor llamado {20a82645-c095-46ed-80e3-08825760534b} del panel del registro.
  4. Cerrar el Editor.
  5. Abrir una nueva ventana de Firefox, y en la barra de dirección, escribir about:config y presionar Enter.
  6. Escribir microsoftdotnet en el campo Filtro para buscar rápidamente la opción general.useragent.extra.microsoftdotnet.
  7. Click derecho en general.useragent.extra.microsoftdotnet y seleccionar Restablecer.
  8. Reiniciar Firefox.
  9. Abrir el Explorador de Windows, y navegar hasta la carpeta %SYSTEMDRIVE%\Windows\Microsoft.NET\Framework\v3.5\Windows Presentation Foundation.
  10. Borrar la carpeta DotNetAssistantExtension.
  11. Abrir los Complementos de Firefox para confirmar que la extensión Microsoft .NET Framework Assistant ha sido eliminada.

Asnadas vaticanas

Sé que llego tarde, (ya estamos en Junio, con eso lo digo todo), pero no quería pasar por alto la última asnada vaticana. Dice el cardenal Antonio Cañizares que la legalización del aborto es más grave que los abusos a menores perpetrados por curas católicos y Ricardo Benjumea, desde la revista Alfa y Omega (editada por el Arzobispado de Madrid), insiste en relacionar abusos y contracepción con las siguientes palabras:

Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de los españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastilla que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute.

Con lo cual yo me pregunto: si el sexo es sólo procreación y un violador, llevado por sus impulsos repobladores decide no usar condón, con tan buena suerte de fecundar a su víctima, ¿su violación sí tiene sentido? ¿Es menos pecado si sí hay reproducción?

En efecto, señor Benjumea, el sexo es mucho más que gozo y disfrute. Sexo es amor, autoestima, reconocerse a uno mismo a través del propio cuerpo y el cuerpo del otro, sexo es respeto, salud, alegría, y placer, por qué no. Por todos estos motivos una violación jamás podrá ser legal, porque para una de las dos partes, (aquella que, usted supone, sólo fornica cuando se casa para poder procrear), una violación sólo supone sufrimiento: independientemente de que se quede preñada o no, independientemente de que esté casada con su violador, o no.

Sonata en mi menor Hob.XVI, 34 de Haydn

Ver vídeo

Justo hoy se cumplen 200 años de la muerte de Joseph Haydn y he querido aprovechar la oportunidad para presentaros a este compositor del Clasicismo. Y es que, aunque coloquialmente la gente suele llamar «música clásica» a todo lo que lleve violines en lugar de batería, en rigor, música clásica sólo se compuso durante en Neoclasicismo, esto es, durante el siglo XVIII. De hecho, se llama así, música «clásica» y no neoclásica, porque, a diferencia de las demás artes, no contaba con un precedente clásico (romano o griego) al que hacer referencia: sí se sabía que griegos y romanos daban una gran importancia a la música (de hecho, todo el teatro griego era cantado), pero, como el CD no se estilaba en aquella época y la escritura musical no se empezó a desarrollar hasta el siglo VIII aproximadamente, desconocemos cómo podía sonar aquella música. No obstante, los músicos «clásicos» (los del XVIII) se inspiraron en aquellos valores que ellos asociaban al clasicismo (el de griegos y romanos): equilibrio, armonía, mesura…

Quizás por ello, durante esta época terminó de consolidarse el sistema tonal que rige casi toda la música que escuchamos (incluida la música «ligera» contemporánea: pop, rock y demás): un lenguaje con normas, equilibrado, relativamente sencillo. Quizás por ello también, durante esta época se normalizó una de las formas musicales más relevantes de la tradición musical europea: la forma Sonata y su versión orquestal; la Sinfonía. Y quizás, este gran legado, este «punto de partida» que supuso el Clasicismo en música, justifica que, por extensión, se denomine así a toda la música occidental que no suena como los Beatles. En cualquier caso, se trata de una incorrección y más bien connota la gran incultura general que existe en este sentido (si no pensamos que Picasso y Goya sean pintores estilísticamente parecidos, ¿por qué equiparamos a Mozart y Stravinsky bajo la denominación de «clásicos»?).

Bien, Haydn es un músico clásico en el sentido propio de la palabra, el primero de los «clásicos» importantes junto con Mozart y Beethoven: los tres mosqueteros, los representantes de la Primera Escuela de Viena. Fue un compositor sumamente prolífico: escribió 108 sinfonías, más de 62 sonatas para piano, misas, cuartetos de cuerda, óperas… Su estilo es sobrio, galante, equilibrado.

En el vídeo de hoy, Sergey Kuznetsov interpreta la Sonata en mi menor Hob.XVI, 34 (Op.30, No.4) de Haydn, espero que la disfrutéis.

Avances en superordenadores

A Deep Thought le costó siete millones y medio de años hallar la respuesta. En cambio, el nuevo buscador Wolfram Alpha tan sólo necesita unas décimas de segundo.

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BOLA EXTRA: también sabe quién es la más hermosa.

BOLA EXTRA 2: WTF!

BOLA EXTRA 3: ¿qué eres?

Corrección política, no lingüística

El lenguaje no es sexista, machista o discriminatorio. Sinceramente, pienso que el machismo o la discriminación son sólo una cuestión de actitud.

Cita sacada (y ordenada a mi gusto) de la primera entrada de No ni ná, un nuevo blog sobre lengua creado por Irene, una profesora de Lengua Española licenciada en Filología Hispánica. Y como veis, viene dando caña e intentando provocar discusión con un tema candente: el supuesto sexismo en el lenguaje. Aunque, bien es cierto, la RAE deja poco margen a la discusión:

[…] en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: «Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras» … Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros.

Seguiremos con atención este nuevo blog.