El astrónomo danés Ole Christensen Rømer, ayudante de Giovanni Doménico Cassini, fue el primero de la historia en hallar indicios de que la velocidad de la luz es un valor finito, aunque lo hizo, como tantas otras veces, tratando un asunto que en principio no tenía nada que ver.
Y es que hace quinientos años, hallar la latitud a la que se encontraba un barco era sencillo, pero la longitud planteaba una dificultad seria, ya que requería relojes muy precisos. Galileo trató de resolver este problema utilizando la posición de las lunas de Júpiter, que se movían con regularidad como un gran reloj cósmico. Sin embargo, este método no era lo suficientemente preciso, y Cassini y Rømer también lo estudiaron tratando de perfeccionarlo. Finalmente, en 1676 y tras años de cuidadosas medidas, Rømer postuló que esos desajustes se debían al espacio extra que la luz debía recorrer cuando la Tierra se encontraba más lejos de Júpiter.
(Vía: Ciencia de Bolsillo)