Anoche, a plena luz del sol Ártico y después de después de despedirnos de los osos polares (otro tipo de mamífero marino, por cierto), pudimos ver una ballena en el horizonte. El enorme animal se encontraba bastante lejos, pese a lo cual se podía ver claramente salir de la superficie de cuando en cuando, casi a la altura del horizonte, un chorro de agua en vertical resultado de su respiración.
Christian Wexels Riser, un compañero noruego de la Universidad de Tromso nos ha explicado que se trataba probablemente de una ballena de aleta (Balaenoptera physalus o fin whale), el segundo animal más grande del planeta después de la famosa ballena azul. Al parecer, las hembras de este tipo de ballena barbada pueden llegar a medir 27 metros ¡y a pesar 130 toneladas! El ejemplar que vimos debía acercarse a esas medidas, deducimos, por la distancia a la que fue avistado.
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Diario del Ártico: día 3
Esta mañana hemos hecho una larga parada frente al fiordo de Hornsund. Aunque debido al estado de la mar no hemos podido bajar del barco, nos han contado que allí habita una de las mayores colonias de “little aucks” o mérgulos atlánticos (Alle Alle), con 50.000 parejas de especímenes capaces de procrear. Esta colonia es uno de los motivos de estudio de la estación polaca que allí se encuentra (Polish Polar Station Hornsund), dos de cuyos científicos nos han acompañado durante estos dos días de viaje. Allí se investiga sobre sus patrones de migración (hasta el este de Groenlandia), el crecimiento de sus poblaciones y cómo podría afectarles los cambios que acontecerán en el Ártico: entre otras cosas, su alimentación se basa en una pequeño copépodo llamado Calanus Glacialis que podría desaparecer debido al cambio climático, poniendo de paso en peligro la supervivencia de esta peculiar ave.
Diario del Ártico: día 2
En la película Inteligencia Artifical, un niño-robot queda congelado en el tiempo bajo el Mar de Manhatan, mirando esperanzado la siempre sonriente cara de una figura del Hada Azul. La ciudad de Pyramiden recuerda poderosamente ese mismo escenario, sólo que la estatua adorada, el ideal que sustenta toda esta construcción paralizada por el hielo, no es precisamente un hada sino un busto de Lenin elevado sobre una peana de 3 metros de altura. “Adelante camaradas”, parece afirmar con la mirada.
Esta mañana, tras realizar las primeras maniobras con la roseta en Istfjorden, los participantes de Arctic Tipping Points hemos bajado al hielo para visitar esta ciudad fantasma. Cuando uno se adentra entre las calles de Pyramiden tiene la sensación de encontrarse ante una historia inconclusa, ante una promesa en construcción. ¿Y qué promesa podría ser esa?: probablemente el ideal comunista, una ciudad ordenada, racional, con sus espacios para el trabajo, la vivienda y el ocio, capaz de cubrir las necesidades de sus ciudadanos a cambio de su trabajo diario.
Diario del Ártico: día 1
Si algún día os interesa visitar el desierto blanco, probablemente os resulte más fácil viajar hacia el Norte que hacia a la Antártida y, probablemente, vuestro destino más accesible (siendo aun así, uno de los más septentrionales) sean las Islas Svalbard. Este peculiar archipiélago está abierto al turismo desde los años 90, lo cual explica la carestía de sus hoteles y que existan vuelos comerciales (un par al día) que conectan Longyearbyen, el principal asentamiento de las islas (algo parecido a una “capital”) con la Noruega continental.
Esto no significa que sea fácil llegar hasta aquí: los miembros españoles de la expedición ATP hemos pisado, entre ayer y hoy, un total de 5 aeropuertos como mínimo (algunos, incluso 6): Granada, Madrid, Zurich, Oslo, Tromso y, por fin, Longyearbyen. Y lo más difícil no es llegar a tiempo, pasaporte en boca, a cada nuevo embarque, sino conseguir que la maleta facturada alcance también tu destino. Quizás por eso, por conseguir recuperar las maletas, o por el cansancio acumulado, el aterrizaje en Svalbard ha sido eufórico: desde el cielo, la isla de Spitsbergen (la mayor del archipiélago) parecía un enorme helado de straciatella sobre un mar azul oscuro planchado, sin una sola ola.
Rumbo al Ártico
Me embarco de nuevo. Solo que esta vez, tengo bien claro lo que debo meter en la maleta. Nada de bikinis ni botas de punta de acero: más bien forros polares, un buen plumas y ¡hasta bragas de punto si hacen falta! Y es que, señores, esta vez: ¡me voy a recorrer el Ártico!
Desde este domingo, 22 de mayo y hasta el 1 de junio, he sido invitada por el CSIC para participar en una nueva expedición de investigación oceanográfica llamada Arctic Tipping Points a bordo del buque noruego Jan Mayen. Mi cometido: escribir un blog a bordo que podréis leer diariamente en Quo y compartir, como no, mi experiencia con los lectores de Amazings.
Arctic Tipping Points es un proyecto internacional, financiado por la Unión Europea y dirigido por Carlos Duarte del CSIC y Paul Wassmann de la Universidad de Tromso (Noruega). Los científicos de ATP llevan ya dos años explorando el Océano Glacial Ártico en busca de los síntomas provocados por el cambio global. Para ello recogen muestras de agua, distintos organismos y hielo de varios siglos de antigüedad. Su objetivo es identificar aquellos elementos del ecosistema susceptibles de sufrir cambios bruscos a causa de este fenómeno en los próximos años («tipping point» se podría traducir como «punto de inflexión» o «punto de no retorno»). Como dice Carlos Duarte: “el Ártico es la zona del planeta que más rápido se está calentando, tres veces por encima del promedio de calentamiento del resto del planeta”. De hecho, se piensa que en un par de décadas, este gran océano podría quedar libre de hielo en verano, un hecho sin precedentes y francamente preocupante. Por todo ello, el entorno del Polo Norte se ha convertido también en un polo científico. Es precisamente aquí donde primero y más claramente se están manifestando los cambios derivados del calentamiento global, de forma abrupta e irreversible en muchos casos. Como afirma Paul Wassmann, coordinador de ATP: “las regiones polares del planeta ya no son la última frontera, sino que son las trincheras de la lucha contra el cambio climático”.
Durante 10 días, acompañaré a investigadores, periodistas y marinos en una travesía hacia una de las zonas más inexploradas y deshabitadas del planeta: la tierra del Sol de Medianoche, el reino de los osos polares; el casquete polar Ártico. Nuestra expedición partirá de Longyearbyen en el archipiélago noruego Svalbard, a 78º Norte. Desde allí, recorreremos varios glaciares, fiordos y diversos centros de investigación de la isla Spitsbergen para finalmente alejarnos hacia el Oeste, hasta la zona de hielo marginal del Estrecho de Fram (al este de Groenlandia), y hacia el norte y noreste de Svalbard. El día 31 de Mayo regresamos a Longyearbyen, donde pasaré un par de noches más en la zona de acampada más cercana al Polo Norte del planeta. A través de una cámara de fotos y mi cuaderno de bitácora (nunca mejor) intentaré desentrañar para vosotros todos los entresijos de la investigación oceanográfica más puntera, os hablaré de los nuevos descubrimientos, de los días sin noche, de las aguas salpicadas de icebergs y de los horizontes fundidos en blanco.
Promete ser, en fin, una experiencia inolvidable que os invito a seguir muy de cerca. Podéis encontrar más información sobre el proyecto en la página oficial de Arctic Tipping Points y os recomiendo muy especialmente echarle un vistazo al libro que lleva su nombre: un documento ameno y fácil de leer, plagado de fotos impresionantes y construido a partir de breves artículos escritos por distintos participantes en el proyecto, desde científicos a periodistas y artistas. Además, el libro se puede descargar gratuitamente enformato pdf en la página web de BBVA. Está escrito en inglés, eso sí.
Estoy deseando compartir con todos esta nueva aventura. ¡No os perdáis el blog!