Por si alguien pensaba que Amazings Bilbao 2011 pudiera ser algo efímero, Amazings/Naukas Bilbao 2012 ha superado todas las expectativas. Hemos crecido en todos los sentidos: experiencia, calidad de las charlas, público, patrocinadores… Se ha convertido en el mejor evento en castellano para aprender divirtiéndose y divertirse aprendiendo. ¿Qué más se puede pedir?
Pronto tendremos todos los vídeos de las charlas disponibles online gracias a EiTB.
El Charrán Ártico (o Sterna Paradisea) es célebre por realizar la mayor migración estacional conocida del reino animal. Cada año, su ansia viajera lo lleva de un extremo a otro del planeta, del Polo Norte al Polo Sur, persiguiendo incansablemente el verano. Pero este curioso modo de vida; su larga ruta sobrevolando la nada salada y su asentamiento en dos de los lugares más extremos de la Tierra, hacen de él un ave difícil de estudiar.
Gracias a la tecnología, en el año 2007, un equipo científico internacional se propuso describir en detalle el largo viaje del pequeño charrán [1]. Y para ello utilizaron novedosos geolocalizadores, miniaturas sensibles a la luz de apenas 1,4 gramos, lo bastante ligeras para poder ser portadas por aves que pesan poco más de 100. Estos rastreadores son capaces de recopilar información sobre los cambios de luminosidad a lo largo del día durante años (la hora en que amanece y anochece), permitiendo así inferir, a los investigadores, el camino seguido por las aves.
Un geolocalizador diminuto para un charrán casi tan pequeño. Photo: Carsten Egevang/ARC-PIC.COM.
Pero, para ello, era necesario colocar un sensor en la pata de los charranes y esto no es tan sencillo como podría parecer. Los charranes árticos son célebres, en primer lugar, por realizar la mayor migración conocida del reino animal. En segundo lugar, por su gran agresividad defendiendo el nido. Cada verano, los charránes viajan a sus colonias de apareamiento en el Ártico. Allí forman parejas monógamas que suelen durar toda la vida y ponen sus huevos directamente en el suelo, escasamente protegidos de no ser por el posible camuflaje y la atenta vigilancia de los progenitores. Probablemente por ello, ante cualquier amenaza, el charrán se lanza en picado sobre el presunto agresor, veloz cual obús emplumado y dispuesto a herir fieramente las coronillas de los pobres investigadores árticos, que no rara vez vuelven con menos pelo del que llevaron, a sus casas.
Pese al clima extremo y la dolorosa lluvia de charranes, en junio de 2007, Carsten Egevang y su equipo consiguieron colocar hasta 70 trampas en dos colonias de apareamiento de Groenlandia e Islandia, si bien, sólo 11 sensores pudieron ser recuperados al verano siguiente (localizar al mismo charrán dos años seguidos, puede ser una tarea no apta para miopes). Con todo, la información fue suficiente para arrojar nuevos datos sobre la migración del charrán y trazar un mapa detallado ( aquí el archivo de Google Earth). A finales de agosto, los miembros de las colonias emprenden su viaje hacia el sur, en grupos pequeños (menos de 15 aves) y siguiendo rutas diferentes sobre el Océano Atlántico: unas más cercanas a la costa africana y otras a la de Suramérica. Los caminos de estas aves sólo parecen coincidir en determinados puntos de especial interés, zonas ricas en alimentos como el Norte del Atlántico (donde las aves «repostan» durante casi un mes en Septiembre), o su destino final en el Mar de Weddell, una zona rica en krill donde los charranes descansan hasta emprender su rápido regreso en Abril. El camino de vuelta sí parece más homogéneo: los charranes surcan el Atlántico fomando una amplia «S» alejada de la costa, que podría tener su explicación en los vientos favorables para un viaje más rápido (de hecho, los charranes completan este recorrido en apenas 40 días).
Después de todo un año, algunos de los charranes árticos estudiados habían llegado a recorrer hasta 80.000 Km en su migración. Una distancia que, sumada a lo largo de 30 años de vida, les permitiría viajar 3 veces a la Luna y volver. Un viaje incansable a través de todo el planeta y sus distintas regiones climáticas, para contentarse, únicamente, con el peculiar verano polar y el incesante brillo del sol de medianoche (de hecho, es el animal que recibe más luz solar a lo largo de su vida). Resulta difícil imaginar cómo este peculiar modo de vida ha llegado a ser «rentable» para estas aves. Me divierte imaginar que quizás, como enormes polillas, los charranes viven persiguiendo la mayor bombilla que ilumina nuestro planeta. O quizás, como tantos trabajadores en estas fechas, se niegan rotundamente a que se les acabe el verano.
Referencias:
[1] Carsten Egevang, Iain J. Stenhousec, Richard A. Phillipsd, Aevar Petersene, James W. Foxd, and Janet R. D. Silkd. Tracking of Arctic terns Sterna paradisaea reveals longest animal migration. PNAS. 2009 Dec;11.
Durante el último año, se han puesto en marcha tres proyectos que ofrecen cursos online gratuitos impartidos por profesores de las mejores universidades del mundo:
Udacity. Organización fundada por Sebastian Thrun, David Stavens y Mike Sokolsky. Nació como extensión de los cursos sobre ciencias de la computación que ofrecía la Stanford University en 2011. A fecha de hoy, cuenta con una comunidad de 112 091 estudiantes y docentes, y 11 cursos dividos en tres niveles de dificultad (principiante, intermedio y avanzado) y enmarcados en las ciencias de la computación.
Coursera.org. Compañía fundada por Andrew Ng y Daphne Koller que ha logrado un crecimiento sustancialmente mayor que la anterior gracias a su asociación con 16 prestigiosas universidades: (desde su creación) Stanford University, University of Michigan, Princeton, University of Pennsylvania, University of Edinburgh, (y desde julio también) California Institute of Technology, Duke University, Georgia Institute of Technology, Johns Hopkins University, Rice University, University of California (San Francisco), University of Illinois, University of Washington, University of Virginia, University of Toronto y EPF Lausanne. Cuenta con 1 041 515 estudiantes y una amplia oferta de 117 cursos divididos en 16 categorías pertenecientes a diferentes disciplinas: matemáticas, física, biología, ciencias de la computación, medicina, ingeniería, economía, educación, humanidades y ciencias sociales.
edX. Se trata de un nuevo proyecto sin ánimo de lucro fundado por las instituciones Massachusetts Institute of Technology y Harvard University, y al que se ha adherido recientemente Berkeley. La plataforma de aprendizaje se está gestando como software de código abierto para otras instituciones que quieran embarcarse en proyectos similares. Cuenta con 7 cursos en las áreas de ciencias de la computación, ingeniería y medicina. Este año los cursos son gratuitos y los próximos estarán disponibles por un módico precio.
(Esta anotación se publica simultáneamente en Amazings.es)
Debido a la ola de calor que nos azota estos días, es probable que haya proliferado por todo el país la típica conversación de café de las once de la mañana acerca de la rabiosa, en todos los sentidos, actualidad meteorológica. Dada esta circunstancia, y conforme el número de interlocutores crece, la probabilidad de que alguien afirme en algún momento que lo mejor para combatir el calor es una bebida caliente tiende asintóticamente a uno.
¿Bebida caliente? ¿Con la que está cayendo? El sentido común nos dice que nos echemos las manos a la cabeza inmediatamente. Pero también sabemos que a menudo el sentido común yerra estrepitosamente. Así que parémonos un momento a considerar los argumentos que se ofrecen a favor de dicha afirmación. A saber, suele aducirse una o más de las siguientes razones:
La bebida caliente aumenta la sudoración, que es el principal mecanismo por el cual nuestro cuerpo regula el exceso de temperatura.
En el momento de la ingesta, se pasa más calor, pero a la larga es más efectivo el alivio.
Los árabes, incluidos los beduinos en el desierto, los indios, etc., han tomado té hirviendo durante siglos para combatir el calor; (y esta es mi parte preferida) miles de millones de personas no pueden estar equivocadas.
En primer lugar, lo que resulta indudable de esta cuestión es que si ingerimos cierta cantidad de líquido a una temperatura superior a la de nuestro organismo, se va a producir una transferencia de calor en el sentido líquido->cuerpo, y nuestra temperatura corporal va a aumentar. A partir de ahí, es rigurosamente cierto que —si nuestro sistema termorregulador funciona correctamente— va a aumentar la sudoración. Pero esto se da, precisamente, porque el exceso de temperatura es mayor, tenemos más calor y la necesidad de regulación apremia. Ahora bien, algo más caliente se enfriará más rápido, pero esto no quiere decir que se enfríe antes.
El segundo argumento apela únicamente a la sensación que se produce por contraste. Resulta tan válido como pillarse los dedos con una puerta repetidamente con la excusa de que al parar produce placer. Allá cada cual con sus fetichismos.
El último punto, como ya he comentado, es mi preferido por la falacia tan grande y tan repetida que supone. «Millones de personas a través de la historia no pueden estar equivocadas». Tenemos tantos contraejemplos que refutan esta afirmación… Sin embargo, es divertido seguir escuchándola aún hoy en día. Por otro lado, creo que es importante realizar un par de observaciones adicionales. No puede olvidarse el hecho de que, en el desierto o en países donde las condiciones sanitarias no son las mejores, la única forma de beber agua de forma segura es hirviéndola. Además, un beduino en mitad del desierto no tiene forma de enfriar una bebida, así que es estúpido pensar que «opta» por el té caliente para obtener algún tipo de beneficio.
La única forma efectiva de combatir el calor es hidratarse para que nuestro cuerpo tenga algo que sudar. Y todo parece indicar que la ingesta de líquidos fríos ayudará a nuestro cuerpo a regular la temperatura. Pero ¿realmente se producirá así una reducción de la temperatura o nuestro metabolismo se acelerará, produciendo energía, para calentar ese líquido? Llegados a este punto, echaremos mano de la literatura científica en busca de evidencias. No es complicado encontrar un puñado de resultados en PubMed con la cadena «drink temperature» [1, 2, 3, 4]. En dichos estudios, efectivamente, se concluye que las bebidas frías ayudan a modular la temperatura corporal, con especial significación cuando se trata de entornos húmedos y cálidos. Y no solo eso, sino que además parece ser que el rendimiento deportivo aumenta.
Así que, este veranito, mi café que sea con hielo. Gracias.
Referencias:
[1] Burdon C, O’Connor H, Gifford J, Shirreffs S, Chapman P, Johnson N. Effect of drink temperature on core temperature and endurance cycling performance in warm, humid conditions. J Sports Sci. 2010 Sep;28(11):1147-56.
[2] Park SG, Bae YJ, Lee YS, Kim BJ. Effects of rehydration fluid temperature and composition on body weight retention upon voluntary drinking following exercise-induced dehydration. Nutr Res Pract. 2012 Apr;6(2):126-31.
[3] Stanley J, Leveritt M, Peake JM. Thermoregulatory responses to ice-slush beverage ingestion and exercise in the heat. Eur J Appl Physiol. 2010 Dec;110(6):1163-73.
[4] Burdon CA, O’Connor HT, Gifford JA, Shirreffs SM. Influence of beverage temperature on exercise performance in the heat: a systematic review. Int J Sport Nutr Exerc Metab. 2010 Apr;20(2):166-74.
A mediados de los años ochenta, se descubrió que nuestro cerebro presenta actividad desde unos instantes antes de tomar una decisión, lo que contradice nuestra sensación de consciencia y sugiere que es nuestro subconsciente el que toma las decisiones automáticamente por nosotros. Esta idea ha permanecido invariable durante todos estos años, y los numerosos experimentos nuevos que se han venido haciendo han repetido los mismos resultados que sugerían dicha hipótesis.
Ahora, un grupo de investigadores franceses, Schurger et al., conjeturan que esa actividad cerebral previa a la acción tiene un origen distinto, similar al que se produce cuando interpretamos estímulos visuales. Esto es, los nuevos resultados indican que dicha actividad supone una preparación para la toma de la decisión, una la acumulación de información de las distintas posibilidades existentes para que sea nuestra mente consciente la encargada de realizar la valoración y la toma de la decisión.