Ahorra en velas

Cuando uno es peque, su madre acostumbra a ponerle por su cumpleaños una tarta con tantas velas como años cumple. Claro, uno va cumpliendo años y llega un momento en que esto se convierte en un coñazo, porque la tarta acaba más o menos con este aspecto:

tarta

Esto no procede. Claro, unos años más y las velas físicamente no caben en la tarta. Luego están las velas esas con forma de número, tan cutres…

La solución definitiva —y un tanto geek—, pasa por lo siguiente:

velas-binarias

¡Velas binarias! ¡Genial! Con siete velas de las de toda la vida tenemos para siempre. ¿O pensáis cumplir más de 127 años?

(Vía: No puedo creer…)

Frases extra-largas

Y cuando este borroso escritor, que era suavo, durante su charla (o diálogo) se puso a recordar su periplo como periodista, como armador de páginas culturales, como entrevistador de todo tipo de creadores reacios a las entrevistas, y luego se puso a rememorar la época en que había ejercido como promotor cultural en ayuntamientos periféricos o, ya de plano, olvidados, pero interesados por la cultura, de pronto, sin venir a cuento, apareció el nombre de Archimboldi […]

Y sigue, y sigue, y sigue, hasta cubrir un total de 2.443 palabras sin que aparezca un solo punto. Aparece en la obra 2666 del escritor chileno Roberto Bolaño.

(Gracias a Chumpiru)

La mierda que nos tragamos

Circula por ahí un vídeo bastante curioso donde nos muestran toda la mierda que os tragáis nos tragamos, porque sin comerlo ni beberlo todos acabamos tragando humo. Para los que queráis dejarlo, aquí tenéis un motivo más. Para los que estéis en ello, una ayudita. Sí, ya sé que todos sabemos que el tabaco lleva muchos productos químicos, pero no es lo mismo imaginártelo que verlo con tus propios ojos:

Ver vídeo

Explicación de la paradoja de Ellsberg

El otro día publicábamos el enunciado de la Paradoja de Ellsberg, además de una encuesta para tantear qué opciones preferís (pinchad sobre el enlace anterior para recordar el enunciado). Cuando yo la leí me pareció bastante trivial, pero, cuando te pones a analizarla, te das cuenta de que tiene más miga de lo que pueda parecer en un primer momento. A continuación vamos a explicar en qué radica la paradoja.

Como era de esperar, la mayoría de vosotros —como yo, y como la mayor parte de la gente— ha «caído» en ella. Pongo «caer» entre comillas porque cuando te lo explican sigues queriendo esa opción. ¿Por qué? La razón es que rechazamos la incertidumbre y preferimos tomar riesgos conocidos: tener la situación controlada. Por eso escogemos las opciones A (sabemos que jugamos con 1/3 de probabilidad de ganar) y D (sabemos que jugamos con 2/3 de probabilidad de ganar). Sea cual sea la proporción de bolas amarillas y negras, nuestra probabilidad en ambos casos es inamovible. ¿Dónde está la paradoja? Para verlo hay que tomar otra referencia: fijaos en que escoger la opción A es como apostar a que hay más bolas negras que amarillas; sin embargo, escoger la D es como apostar a que hay más amarillas que negras. Visto así, son opciones contradictorias, porque las bolas son las mismas.

Jugar con este último punto de vista sería como tirar una moneda al aire, si sale cara apuesto a que hay más amarillas (y en consecuencia escojo las opciones B y D) y si sale cruz apuesto a que hay más negras (escojo las opciones A y C). Esta no es una manera muy inteligente de jugar, en mi opinión, porque si tienes suerte y aciertas en la elección juegas con una probabilidad media-alta, pero si no la tienes juegas con una probabilidad pequeña en ambos casos.

En cambio, cayendo en la paradoja (escogiendo A y D, o bien B y C), nos aseguramos de que al menos una de las apuestas será sobre probabilidad media-alta.

A y D sirven, como hemos comentado, para ir a asegurar y desechar la incertidumbre. B y C también son opciones muy interesantes que nos pueden dar probabilidades muy altas con un poco de suerte, sin embargo, sólo cuatro personas las hemos escogido. Conviene que cojáis un lápiz y un papel y penséis sobre esto último.

La paradoja de Ellsberg

Gracias a cgredan, os traemos otra curiosa paradoja para la tarde del domingo. Se trata de la Paradoja de Ellsberg. Dice así:

Una urna contiene 90 bolas: 30 son rojas y el resto amarillas y negras, en una proporción desconocida. El juego consiste en dos apuestas, en cada una de ellas podéis elegir la opción que más os convenga para jugar.

Primera apuesta:

  • Opción A: Si sacas una bola roja, ganas.
  • Opción B: Si sacas una bola amarilla, ganas.

Segunda apuesta:

  • Opción C: Si sacas una bola roja o negra, ganas.
  • Opción D: Si sacas una bola amarilla o negra, ganas.

Debéis escoger una opción en cada una de las dos apuestas, y argumentar por qué. Primero vuestras opiniones, y luego os cuento dónde está la paradoja.